De la hierba diversa que de manera espontánea crece en las calles de olivos y a los pies de los árboles, se encargan estos caballitos de escaso porte, unas cuantas ovejas y otras tantas gallinas residentes en la granja con que cuenta nuestra finca con unos fines bien concretos.

La labor de estos animales, además de comer y eliminar hierbas, es más amplia, compleja e interesante de lo que a simple vista pudiera parecer.

Los dos principales objetivos del manejo del suelo en nuestros olivares son reducir o anular su erosión, la degradación y cualquier tipo de contaminación, y conseguir un óptimo balance de nutrientes que garantice un adecuado nivel de productividad de aceitunas sanas y de calidad, esto es, de óptimos frutos de altos valores nutritivos saludables para el consumidor final.

Sabemos bien que el suelo es el soporte fundamental del agrosistema, de la flora y de la fauna, por eso mantenemos y cuidamos la cubierta vegetal natural, aportando materia orgánica para mejorar su estructura y su capacidad de infiltración y dejamos las hojas caídas bajo la copa de los árboles; también respetamos y cuidamos la vegetación natural de lindes (setos, árboles aislados, matorrales…) y evitamos el uso de aperos agresivos (gradas de discos, vertederas) que pueden destruir una estructura del suelo que valoramos mucho.

Controlar nuestra cubierta vegetal con ganado es una estrategia, como hemos dicho, muy interesante, fundamental en agricultura ecológica. El efecto y el resultado son similares a los de la siega mecánica, sin embargo en nuestro caso se han de tener en cuenta ciertas consideraciones :

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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